miércoles, enero 27

yo, el vicioso

Me caen bien los vicios por inmorales y depravados. De ahí se desprende que los viciosos, los adictos y amantes (el amor pasional, como obsesión, es un vicio) son más bien interesantes y su filosofía hedonista omite por completo la fatalidad que los acecha. Todo está bien como está.

En los tiempos de austeridad salubre, como aquellos que a últimas fechas me atacan, el vino se transforma paulatinamente en jugo de manzana, el Jack en limonada y las cubas, en naranjada. Sin embargo, todo mantiene su naturaleza.

El humo del cigarro parece un espejismo de placer y el ansia se convierte a un fanatismo siniestro. La inherente vida que teníamos juntos parece divorcio.

Confieso que el cuerpo agradece la metamorfosis, pero la conversión no ha sido fácil. Los zurcos en la frente siguen igual, las ojeras se mantienen y la no novedad es que extraño el hedonismo.

Definitivamente me gusta más el yo vicioso. Es más natural, depravado e inmoral.

jueves, enero 14

Mito y realidad

Así, de la nada, lo sintieron. Para tratarse de dos mitos, la realidad los superó de manera inexplicable. El contacto dejó de ser etéreo, dejó de ser carnal, los sublimó. Y lo saben.

Los mitos son, racionalmente hablando, la forma intelectual de tratar de explicar lo inexplicable y, justo por eso, cuando lo intangible se materializa, los mitos cobran vida. La trascendencia de estos sucesos -milagros, accidentes cósmicos, fenómenos paranormales- tiene una explicación científica, pero la expectativa del amor lo supera.

Ella indomable, libre y ausente. Siempre cambiante, nómada y presente... es inmortal. Él domina, posee, controla, huye, enfrenta, se entrega... desconfía. Todo es un espejo, penden del pico de su pasión, de ser irracionales. De vivir.

Un mito no es universal. Se resume como mutuo porque va de primeras personas,inexplicable pues es egoísta y, sólo en lo subjetivo, se vive al natural.

La unión, antes terrenal, los juntó en su propio mito con una pasión descarrilada, bajo una existencia paralela. La física superó la química y todo termina con una lágrima antes de dormir. Lo saben, la realidad los superó.

El sentimiento –cualquiera que este sea deja– se transforma de un mito sobrevaluado por muchos y poco valorado para otros, a la cuántica ausente de dos cuerpos. Ciencia y experiencia.

Gruñen, gimen... callan. El silencio sabe mejor, no requieren complicaciones. Lo saben, esta vez fue diferente. Esta vez fue real. Esta vez fueron los que son y no los que decían ser. Esta vez...

Sentir dejó de ser un mito.

miércoles, diciembre 2

Memorias del veneno X

-¿Quién eres tú?-, pregunta ella, desnuda, a la luz del alba, con una ligera sonrisa relajada. Lo ama.
-Lo que quieras que sea-, responde él, mientras su mirada está perdida en las figuras del rugoso techo. La ignora.

Ella, la amante en turno, la que no sabe que él se ira, se abraza con más fuerza a su torso.

Viven una falacia, Federico dice una mentira más. Ella, sin nombre, cree una verdad incoherente. El nuevo amor se apoya en la ausencia de conceptos, se afianzan en sentimientos corruptos, respira sexo insípido.

Ella: entregó su cuerpo y con él su corazón, abrió las puertas de su mente para que él forjara conceptos, ideas y una existencia a su lado. Le dio la llave de su cordura, las lágrimas de su inocencia, el poder de su voluntad y la confianza en sí misma. Mordió el anzuelo.

Él: fue sincero, dijo que era un ente libre, sin compromisos, que estaba abierto a las posibilidades pero que auguraba un mal final. Creó pasión de una mirada, hizo caricias de una ilusión, enterró una espina que la envenenó.

Federico quería un séquito de Fedes, personas igual de enfermas de amor, parejas carentes de compromiso, pero necesitadas de vida. Sabía que de todas, alguien respondería el llamado, alguien estaría igualmente lastimada, una de ellas aplacaría el dolor. Pero no habría más placer.

Despertaron. Ella se fue y una parte de él con ella. Federico se quedó con su inocencia. Ella, sin nombre y sin amor.

lunes, noviembre 30

Loca

Se llama Alejandra, tiene 27 años y está loca. Su locura no va por el sentido de la locura clínica, como una neurosis, psicosis o depresión, sino que está loca como la gente común, pero se nota más en ella por su intensidad.
Ha sufrido, como todos, pero lo sufre más. Ha amado, como todos, pero ama con más fuerza. Sí, Alejandra está enferma, pero no lo sabe. La poca cordura que le queda bloquea su cerebro. Ya no toma medicinas, pensaba que le hacían más daño que bien. Ahora sólo toma bebidas vigorizantes, desayuna cigarros y cena tafiles.
Le gusta subirse al transporte público y sentir el roce de sus ropas con los hombres. Fantasea con ellos mientras va sentada y siente el brazo de alguien rozarla. Sabe que no pasara a mayores, pero cierra los ojos y disfruta ese momento de intimidad con un extraño. Cuando lo ha contado a sus amigos ha visto cierta complicidad en sus ojos, pero todos lo niegan por aquello del qué dirán.
La gente le dice loca por hablar sola, por apoyar las piernas en la pared y comer entre fumadas.
Ella prefiere el término de libertad, aquella conferida por la razón, entregada por el amor, sentida por la humanidad y acechada por si misma.
Alejandra tiene 27 años y está loca. Le llaman pervertida por aceptar los experimentos sexuales y ninfómana por disfrutarlo.
Dicen que está en la flor de su vida, pero que su actitud no la llevará a nada. El éxito, para su círculo, se mide en pesos, no en lazos.
La consideran interesante, pero su locura impone. La realidad, para ella, es que no tiene ataduras. Por eso, dicen, está loca.

martes, noviembre 24

Mi licencia

Si me acoplo al significado más puro de tener una licencia (según la RAE) ahora tengo un permiso para hacer las cosas. Sin embargo, siempre lo he tenido, una permisividad intrínseca a mi ser, pero ahora está avalada por un tercero.
Si profundizo, como me gusta hacerlo, también me justifico ante la Academia con tener una "abusiva libertad para hacer"... pero bueno, eso ya no es ninguna novedad en mi categoría personal de mí.
Luego, tratando de licenciar mi licenciatura descubro que aunque el significado viene de "una persona que se aprecia entendida", el significante convive de desentenderse de las autoridades, reglas y problemas.
El papel que mi querida UP hoy me otorgó se entiende como "el grado obtenido para ejercer cierta habilidad" que, sin el aval, ejerzo desde hace casi cuatro años con muy buenos logros.
Al final, lo que un título me da, aunque diga lo menos de mí, es ser "declarado libre".

viernes, noviembre 20

intranquilo

Ya que el deseo llega a su límite, una vez que toda razón pierde sentido, justo en el momento que la cordura rompe con sus propios encierros, la caótica obsesión invade un cuerpo, lo posee y lo mutila con cada célula hasta doblegar su voluntad.
La conversión en ese momento es sencilla, cualquier ápice de fortaleza y templanza se transforma en un ávido incendio que recorre todas las terminales nerviosas, que nos deja inquietos, que seca la boca pero al mismo tiempo la mantiene salivando. Un escalofrío sube por la espalda, el tremor tensa los muslos, la garganta se cierra y un nuevo nerviosismo se instala en el estómago. Un peso invisible toca los hombros. La espera agota.
La agudeza se apodera de las visiones, el sigilo se convierte en religión y el pudor convive con cada segundo de silencio alebrestado. Una respiración agitada infla el pecho, la nuca se eriza, y sientes el poder de cada vibración. Ahí estás, al acecho, eres el perfecto homicida, la has estudiado a profundidad. Conoces las fortalezas pero te centras en las debilidades, de ahí depende tu triunfo. Estás frágil, presa fácil de tu propio juego. Sábelo. Es tu única oportunidad.

Otra vez ahí estás, tenso. Intranquilo.

Enamorado.

martes, noviembre 3

Privado

Y me quedé pensando en que debía cuidar lo que deseaba. Se cumple, siempre lo he sabido.

(...)

Entonces se convirtió en privado. De uno llegó a dos, para uno, para el otro, para ellos. Nosotros. En privado, silencio al exterior, siente al interior. Shhhh, es privado.


viernes, octubre 23

Ber.enjena

La berenjena es un fruto especial, raro y exquisito.
No cualquier sabe cómo prepararlo, comerlo y mucho menos combinarlo. Tiene un toque especial que escalda, una amargura peculiar que divierte y es por demás arbitraria. Se aparece donde menos uno lo espera y, aunque se puede encontrar en platillos caseros: frita como si nada, a últimas fechas se ha recreado como un insumo digno de reyes.
Es gourmet, por no decir muy mamerta.
Me gustan las berenjenas porque poca gente las tolera, pero quienes tiene el gusto de tenerlas cerca descubren que fuera de la dura cáscara exterior, el interior es suave, paladeable e interesante.
Las berenjenas son, grosso modo, diferentes.

jueves, octubre 15

Mujeres contemporáneas (y maravillosas)

Esta especie de féminas son el siguiente paso en la cadena evolutiva, hay muy pocas todavía, pero su proceso expansivo es cada vez más notorio. Sus principales características, además de las obviedades físicas, es que son más abiertas, libres y una alteración en su proceso de pensamiento que las hace más apegadas al objetivo masculino: son hembras en su sentido genérico, pero su proceso mental es similar la de su contraparte.

El hallazgo llegó cuando, de la nada, la señorita P, joven atractiva con planes y proyectos de grandeza, linda de su estructura ósea, y curioso pelo chino, me comentaba sobre su vida, anhelos y visiones. Una plática interesante siempre se agradece. La conversación llegó al punto del entendimiento que se tiene de las parejas: frees, sexuales, amorosas, de una noche y una amplia lista de etcéteras.

- ¿Sabes que sí no soporto?, me dice con un ímpetu y seriedad total.

Me quedo a la expectativa...

- ¡que las mujeres creen una dependencia con el hombre que tuvieron sexo!, si no te llama, ni qué hacerle, ¡next!

Damas, aprendan.
Caballeros les presento es siguiente eslabón en la cadena evolutiva.
P, gracias, J, gracias también.

domingo, octubre 11

Domingo

Los domingos son los días del Señor, el día del descanso y el día de arranque. Domingo carga con un desequilibrio constante entre el principio del fin y el final del principio, mantiene circulando la existencia, la eterna y relativa rutina de cada semana.
Domingo, aunque es del Señor y del descanso, por tratarse del sol, se presta para todo, para anular el pasado y olvidar el futuro. El séptimo día de semana, cabalístico, ritual, natural.
Domingo, nos decimos, domingo, él repite.
Tristemente, en la posmodernidad los domingos ya no sirven para sacar a la muchacha a caminar a la Alameda ni recorre Chapultepec, la nueva generación ha optado por omitir el sol del domingo para sumirlo en un letargo a cortinas cerradas.
Me gusta el domingo por las mañana. Lo odio momentos antes de dormir.